''Hace ya algunos años, una tarde, entre las páginas de mi lectura favorita, asomó la cabeza, sigiloso como un gato y astuto como una mona, un hombre vestido a la usanza árabe y, como por encanto, empezaron a aparecer personajes que iban tejiendo mil y una historias. Las guardé como tesoros y aquí os las ofrezco en este Estuche dorado para que podáis deleitaros y deleitar a los que os escuchen, pues los cuentos están hechos para ser contados.'' Silvia.