A la hora de enfrentarse, historiográficamente hablando, a la investigación sobre el III Reich, indudablemente estos “años 20” del siglo XXI están llenos de aniversarios y centenarios. A más de ochenta años del fin del III Reich, hemos tenido ya centenarios importantes como el del Putsch de Múnich y la muerte de Dietrich Eckart en 2023, así como los tres propios del año 2025, a saber: la refundación del NSDAP tras resurgir de las cenizas; la fundación del cuerpo de las SS y la primera edición de la obra de Adolf Hitler, Mein Kampf; y un sinfín más hasta llegar a 1933. Los tres centenarios que nos ocupan son una consecuencia directa del acaecido hace tres años, esto es, la historia del Putsch de Múnich. Ya que, como colofón a aquel intento fallido revolucionario, se prohibió el Partido nacionalsocialista y Hitler fue encarcelado, lo que le llevaría a escribir su obra magna, Mein Kampf. La creación del cuerpo de seguridad de las SS, empero, estaría ligado a las SA y a todo lo que se ha dado en conocer como la lucha por el poder, ese Kampfzeit que se mueve entre 1919 y 1933. El hecho de que hayan ya pasado cien años de estos sucesos debería despertar en el alma crítica de muchos historiadores, políticos o censores, que la historia es una losa que al transcurrir los años se solidifica, y se cimenta, con libros y testimonios que tendrían que normalizar muchas situaciones. El margen ya es importante. Cien años es suficiente tiempo como para restañar heridas y como para hablar del t