Eduardo Iglesias, tras más de 35 años dedicado a la narrativa, debuta en la poesía con un poemario que es un canto a Menorca, un homenaje sentido a Eduardo Chillida. Sus versos, cargados de reflexión y crítica social, entrelazan la fuerza del mar con la delicada introspección, el fulgor turista con el humor desconsolado. Este libro condensa lírica e imagen, capturando la esencia de la isla y del arte en su máxima universalidad y sencillez.