Aclamado en Cahiers du Cinéma como "El cineasta bienamado" por los jóvenes Godard, Truffaut, Rivette y Rohmer, venerado por los cinéfilos, Nicholas Ray supuso por su sinceridad y sensibilidad un guía para quienes iban a hacer un cine personal y nuevo. Sus películas han acompañado a Miguel Marías toda su vida. Y Marías, desde artículos tempranos hasta unas últimas notas redactadas en el presente, con textos antológicos como El ruido y la furia o Nicholas Ray, la antorcha, ha reivindicado su ejemplo y su legado, un cine vivo, arriesgado y palpitante.