Una luz vehemente y oscura, de tormenta, / flota sobre las cumbres del alto Guadarrama, / por donde van las águilas. La tarde baja, lenta, / por los senderos verdes, calientes de retama. / Entre las piedras brilla la lumbre soñolienta / del sol oculto y frío. La luz, de rama en rama, / como el vuelo de un pájaro, tras la sombra se ahuyenta. / Bruscamente, el silencio crece como una llama. / Tengo miedo. Levanto los ojos. Dios azota / mi corazón. / El vaho de la nieve se enfría / lo mismo que un recuerdo. Sobre los montes flota / la paz, y el alma sueña su propia lejanía. / Una luz vehemente desde mi sueño brota / hacia el amor. La tarde duerme a mis pies, sombría. ("Por donde van las águilas")