La apertura de los archivos a partir de la desaparición de la URSS (1991) animó a los autores de esta obra a abordar una investigación sobre la influencia de la Comintern en el Partido Comunista de España, y cómo el poder soviético actuó en nuestro país.desde la llegada de Hitler al poder, Stalin había dejado de ver en el comunismo español un factor de agitación anticapitalista y dio prioridad a la contención del nazismo. Esto le llevó a defender la democracia republicana al estallar la Guerra Civil, pero siempre siguiendo sus propios intereses: no intervención, ayuda militar y envío de las Brigadas internacionales.Por supuesto, la democracia nunca fue un fin en si mismo para el dictador georgiano.del mismo modo que se ha dicho que la Guerra Civil fue un prólogo de la Segunda Guerra Mundial, la lógica de Stalin en España anticipaba el proceso que llevó a las "democracias populares" a partir de 1945.Antonio Elorza, ya sin Marta Bizcarrondo (1947-2007), ha escrito un extenso epílogo para esta edición en el que narra la evolución de la influencia soviética sobre el PCE a partir de 1939.