Tedward lleva un corte de pelo galáctico y distinguido. Su estilo rutilante hace de él un hombre protagonista, céntrico y fundamental, en cierto modo el amante predilecto de América. Tedward es un triunfador. Un lover. Un incauto. Un primo y un infeliz. Y además está descuidando el huertecito de ruibarbo de su madre.Porque Tedward está a otra cosa. Enredado en citas románticas, participando en competiciones de papel maché, empleándose como recaudador en un negocio de televisores de alquiler o dejándose camelar por una franquicia de higienistas seminales.Una panoplia de situaciones más o menos prosaicas en un mundo violento, ridículo y lleno de tentaciones.