Victoria (1915) es para muchos críticos la última de las grandes novelas de Conrad (El corazón de las tinieblas, Nostromo, El agente secreto), y tal vez la más lograda.
A la muerte de su padre, Axel Heyst, aristócrata sueco, soñador y solitario, se dedica a vagar por el mundo y acaba como gerente de una explotación minera en Samburan, una remota isla del archipiélago malayo. Aunque el proyecto fracasa, Axel decide permanecer con su criado Wang en la isla. Un día viaja a la vecina Surabaya, en la actual Indonesia, y allí conoce a Lena, que actúa con una «orquesta de señoritas» en un hotel de la isla. Schomberg, el propietario del hotel, un alemán racista y despótico, la acosa para que se convierta en su amante, y Lena huye con Axel a la paradisíaca Samburan. Contrariado y loco de celos, Schomberg ideará un plan para vengarse de ambos, sirviéndose de tres secuaces sin escrúpulos, en los que parecería haberse inspirado Dashiell Hammett para crear el siniestro trío de villanos de El halcón maltés.
Drama psicológico con tintes policíacos, Victoria contrapone la conciencia torturada de su protagonista a la crueldad y codicia de sus perseguidores, así como a la ingenuidad seductora de la infortunada Lena. Como dijo Jack London: «Me alegro de estar vivo, aunque sólo sea por el mero hecho de poder disfrutar de la lectura de este libro».
Ficha técnica
Editorial: Valdemar
ISBN: 9788477026839
Idioma: Castellano
Número de páginas: 504
Tiempo de lectura:
12h 3m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 23/11/2010
Año de edición: 2010
Plaza de edición: Madrid
Colección:
El Club Diógenes
El Club Diógenes
Alto: 19.0 cm
Ancho: 12.0 cm
Especificaciones del producto
Escrito por Joseph Conrad
Joseph Conrad (1857-1924) nació en Berdíchev con el nombre de Józef Teodor Konrad Korzeniowski. Gracias a su padre, patriota polaco, poeta y traductor de Shakespeare, Conrad se inició en la lengua inglesa cuando sólo contaba ocho años. Huérfano y atediado, en 1874 partió rumbo a Marsella con el fin de hacerse a la mar. Tras un fallido intento de suicidio en 1878, desembarcó en Inglaterra, donde, durante dieciséis años, serviría en la marina mercante, un trabajo que lo llevó a tierras lejanas y le inspiró algunas de las obras maestras de la literatura universal, como La locura de Almayer (1895), El corazón de las tinieblas (1899), Lord Jim (1900) o Amy Foster (1901).