La música desconcierta al análisis. Ese arte de la presencia, que no muestra ningún objeto, que no es más que una acumulación de mediadores --instrumentos, partituras, intérpretes, escenarios, medios de comunicacion...--, parece ser, sin embargo, la encarnacion de la inmediatez, la expresion misma de lo colectivo o el ideal de un lenguaje interior. Para entender mejor de que modo los musicos emplazan la musica en su propio medio, Antoine Hennion parte del movimiento actual de reinterpretacion de la musica barroca: lejos de oponer entre si los muy variados soportes de la musica, instrumentos antiguos y discos compactos, medios modernos de comunicacion y tratados olvidados, esta corriente los ha apoyado unos en otros para crear un objeto inaudito, la escucha moderna de una musica antigua. Pero la disputa sobre los medios musicales no se limita a la recuperacion, por parte de los medios de comunicacion, de repertorios desaparecidos. Al restituir igualmente la diversidad de los intermediarios, humanos o materiales, a traves de los cuales pasa la relacion entre musica y publicos, el autor analiza los dispositivos musicales concretos, del concierto de rock al concierto clasico, y la constitucion de los generos actuales. La musica es un optimo modelo para semejante repoblacion del mundo del arte: en ella se habla poco de sujeto u objeto, raramente de artista (tan musico es el compositor como el interprete o el melomano); se habla menos de esencia que de ejecuciones, menos de obra que de versiones, menos de ser que de interpretacion. No esta por un lado la musica, por el otro el publico y, entre ambos, los medios puestos a su servicio: cada vez se juega todo en un terreno comun, en el logro de una transicion.
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