ANTONIO RÓMAR (Madrid, 1981) es poeta, licenciado en Periodismo, así como en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y doctorando en la misma especialidad. Es profesor de escritura creativa en los Talleres de Escritura Fuentetaja y miembro de la A.C. Xatafi que edita la revista Hélice. Reflexiones críticas sobre ficción especulativa. Colaboró con otras revistas de crítica y creación como Prótesis, Nayagua, Ariadna-RC o Territorio Macondo. Ha publicado también estudios sobre poetas contemporáneos, como Rafael Pérez Castells o Julio César Navarro. Junto a Jesús Urceloy realizó la edición crítica de Las mil noches y una noche (2007) para la editorial Cátedra.
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Tienes en tus manos un libro de terror. Permítenos insistir en ello, porque acaso no seas esa clase de lector que gusta de leer con poca luz, envuelto en una vieja manta, mientras fuera descarga la tormenta. Tal vez no seas ese lector que disfruta del sobresalto que sigue a cada trueno, al lamento de las tuberías del edificio, al timbrazo inesperado de un teléfono en mitad de la noche. Ese lector, en fin, que lo pasa bien cuando pasa un mal rato. Porque en ese caso, lector, este libro no es para ti. Aquí hay colmillos y garras, muertos que salen de sus tumbas y criaturas que se agitan como un odre lleno de insectos. Sangre a borbotones. Cosas que se mueven solas, luces que se encienden en casas vacías y puertas que se cierran a tu espalda. También, por qué no decirlo, hay humor, belleza y piedad. Claros en medio del bosque. Luz. Pero, no nos engañemos, su presencia no consigue iluminar las sombras. Así que olvidémoslo, otra vez será. Aunque, bien mirado, si has llegado hasta aquí tal vez sí seas tú también, lector, uno de nosotros.
Permítenos insistir en ello, porque acaso no seas esa clase de lector que gusta de leer con poca luz, envuelto en una vieja manta, mientras fuera descarga la tormenta. Tal vez no seas ese lector que disfruta del sobresalto que sigue a cada trueno, al lamento de las tuberías del edificio, al timbrazo inesperado de un teléfono en mitad de la noche. Ese lector, en fin, que lo pasa bien cuando pasa un mal rato. Porque en ese caso, lector, este libro no es para ti. Aquí hay colmillos y garras, muertos que salen de sus tumbas y criaturas que se agitan como un odre lleno de insectos. Sangre a borbotones. Cosas que se mueven solas, luces que se encienden en casas vacías y puertas que se cierran a tu espalda. También, por qué no decirlo, hay humor, belleza y piedad. Claros en medio del bosque. Luz. Pero, no nos engañemos, su presencia no consigue iluminar las sombras. Así que olvidémoslo, otra vez será.
Relatos que sobrevienen al lector como sucede la lluvia sobre las cosas, ajena y palpitante, y como suceden también en nuestra vida los sucesos más terribles: sin nosotros, o pesar de nosotros mismos.El paisaje es elemental: el paisaje es la tormenta. Se trata de una cornisa de tierra en cuya punta ha crecido un astillero. El mar oprime la fotografia, su marea nocturna embiste los muelles y agita los barcos que, de no ser por las anclas, se emanciparian. Hay un limite en la humedad de las cosas, un punto a partir del cual la tierra ya no puede tragar mas.Como la estrella que cae del cielo venida de fuera del mundo, asi el lenguaje incendia en estos relatos la naturaleza aleatoria e incomprensible de los fenomenos cotidianos. Antonio Romar despliega una coleccion de vidas tan esenciales como anonimas, con palabras que se disuelven tras la cortina de lluvia que barre muchas de estas historias. Tras el fresco naturalista de una tarde de verano, el trasiego de la sombra del dibujante abandonado, el vecindario donde llueven pajaros o la nostalgia que asoma al borde de una ventana de nieve, se esconden los ecos de sus protagonistas, que habitan una soledad impostada, en la paradoja que es convivir con sus ausencias.De puro meteoro es un libro insolito y extemporaneo;experimental, inteligente y jugueton, que...