¿Qué opciones tienen quienes quieren comprometerse por el bien común? ¿Tiene sentido luchar por unos valores tachados de románticos dentro de organizaciones consideradas obsoletas? Este libro habla del compromiso encauzado a través de la vía política y entendido desde una perspectiva joven, en un momento en el que la simple militancia es cuestionada en nuestra sociedad, y abre una puerta a la dignificación de quienes, defensores de firmes valores, ven en las organizaciones políticas la manera de trabajar para el bien de la sociedad.
La miembro del PSOE que saltó a la fama por denunciar la hipocresía de sus propios líderes se erige en portavoz de una generación que reivindica el derecho a la política.«Somos una generación engañad
¿Está en juego la libertad? ¿Por qué hemos llegado a este delirio sociopolítico? Beatriz Talegón tiene las respuestas. ¿Alguna vez has sentido que la libertad que teóricamente posees no es la que realmente vives? En una sociedad donde la democracia erosiona silenciosamente desde dentro, necesitamos comprender que sucede ante nosotros. Con la libertad no se juega es una conversacion honesta dirigida a quien esta lo suficientemente despierto para intuir que algo no encaja: que la libertad se ha convertido en eslogan vacio, la democracia en etiqueta comercial y la verdad en mercancia. Si alguna vez has sentido que es mejor callar que opinar o que la censura digital existe, aunque no la veas, este libro te habla directamente al corazon. Beatriz Talegon no viene con soluciones magicas ni manifiestos revolucionarios. Viene con algo mas valioso: la capacidad de nombrar. Desde los algoritmos que deciden que ves y no ves en redes sociales, hasta como se fabrica la opinion publica, pasando por los mecanismos invisibles de control. Todo con un rigor periodistico que no asusta, sino que empodera, y con una invitacion a reactivar, con pequeñas acciones, musculos democraticos que estan adormecidos. Escuchar puntos de vista que incomodan. Decir la verdad, aunque cueste. Pensar por ti mismo. Porque la democracia, como la libertad, no es un regalo: se ejerce. Y con ella, definitivamente, no se juega.