Judas de Cariot todavía es una figura fascinante, y enigmática, veinte siglos después de su suicidio. Un cronista histórico o un estudioso de los Evangelios, a pesar de ser buenos conocedores a priori de los acontecimientos que desembocaron en la Pasion, tan solo pueden especular sobre las motivaciones internas del protagonista. Se echaba en falta, hasta esta novela, un retrato personal e intimo del "traidor por antonomasia", sin el cual se hace dificil comprender la dimension y el significado del drama. Mas alla de la Biblia existe literatura incontable sobre las costumbres y la situacion politica de la Palestina ocupada por Roma, pero son raros los textos sobre los actores que participaban del circulo intimo del Salvador, especialmente los que versan sobre Iscariote, al que el autor describe como el mas inteligente e instruido de los Doce. Como paisaje al fondo se amontonan las intrigas de la resistencia israelita contra el Imperio, el statu quo alrededor del Templo y su corrupta casta sacerdotal, o las tensiones politicas entre Pilatos y Herodes Antipas, que pocas decadas despues de lo que aqui se narra conducirian a la destruccion definitiva del Templo. En estos y otros escenarios que recorre el diablo en los dados cabe pensar que Judas jugo un papel protagonista, decisivo incluso, y de esto no hay duda por la naturaleza de sus actos; ha sido mas tarde, con el paso de los siglos, cuando su historia alcanza repercusion universal. Pero el autor es disidente, y mucho, de esa Tradicion establecida. Desconfia por ejemplo con sus personajes de la alarmante unanimidad que destilan los cuatro relatos de los evangelistas. Alvarez del Manzano confiesa que le tentaba escribir este libro como ensayo, y es una suerte que se decidiera a novelarlo en forma biografica.