Los prójimos, estrenada en el Centro de Artes y Ciencias, con dirección del autor, se convirtió en otro texto canónico de Gorostiza y de nuestro teatro moderno y significó su inclusión en el realismo reflexivo, una tendencia totalmente ilusionista y referencia[ cuyo desarrollo dramatico tiene como finalidad probar una tesis realista que, en este caso, se propone como una critica a la clase media porteña, a su falta de identidad y a su persistente inclinacion a evadir su responsabilidad tanto a nivel social como individual.Con esta obra, Gorostiza se incorporo al movimiento de modernizacion realista que habian encabezado los jovenes de ese momento, Ricardo Halac, Carlos Somigliana, Sergio De Cecco, German Rozenmacher y Roberto Cossa.
"Escribí "El puente" en rebeldía contra los temas y las formas de las piezas teatrales de aquella época, cuya escasísima producción, por otra parte, llegaba con timidez a los teatros independientes". Un joven y rebelde Carlos Gorostiza estrena esta obra en 1949 recurriendo a una formula sencilla: como marco tematico, un acido retrato de la situacion social de aquel tiempo, con la dificil convivencia de clases y la actitud incierta de la burguesia ante el cambio; como forma de expresion, un lenguaje popular, el habla rioplatense, hasta entonces despreciada por los mas exquisitos. El resultado es una poderosa tragedia cotidiana, plenamente instalada en la estetica neorrealista de los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, al igual que "Muerte de un viajante" o "Historia de una escalera"; "un esplendido drama, admirablemente construido, humano, cargado de interes y eficaz en sus efectos escenicos", en palabras de Antonio Buero Vallejo, uno de los primeros lectores de "El puente" en España, tambien el que mas hizo por que se estrenara en nuestro pais sin que, finalmente, por culpa de la censura franquista, lo consiguiera.