A medio camino entre la reflexión y la travesura, los poemas de este libro invitan a ser leídos como si hubiera que cruzar un arroyo, apoyando los pasos en piedras salientes, salteadas, movedizas, luchando por guardar el equilibrio y alcanzar la otra orilla. Alli estara el lector, que reconoce imagenes y comprende el guiño de los versos, pero inventara con ellos su propio entramado. Aunque el antiguo gazal persa habla del amor y del vino, en la tradicion anglosajona se ha convertido en enigma, juego, epifania "en flashazos", sobre el tema que fuere. Es la cadencia y el tono los que dan organicidad al poema. El ghazal contemporaneo permite a la imaginacion moverse segun su naturaleza, creando un conjunto extraño, intrigante, ilogico -una cartografia de lo desordenado, que desafia el falso razonar o las viscosidades de una narrativa rudimentaria-, explica el poeta canadiense John Thompson en su libro, Stilt Jack. La liga entre los disticos es solo asunto de inflexion y sutileza, dice; el poema no presenta una sola intencion palpable ante el lector, debe ser oido como cancion, su ordenacion es "clandestina". Multifacetico, puede conjugar de manera espontanea la imagen, el aforismo, el refran, la "frase hecha", el estribillo, la sentencia, concertando lirica, reflexion y humor. Fascinada por esta forma poetica, y contagiada, la escritura de Carmen Leñero ensaya saltos zigzagueantes de gacela, confiando al lector la tarea de cazar su ligera y huidiza trayectoria.
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