Del Pirineo se está escribiendo mucho y seguramente todo lo que se publica es necesario. Sin embargo, a pesar de esta abundancia, ni se ha dicho todo ni se ha andado por todos los caminos. Por eso, con toda franqueza, creemos que la senda aqui marcada es necesaria. Hoy el Pirineo es una marca comercial que se ampara, en gran medida, en la huella de una cultura pirenaica cada vez mas desdibujada. Ademas, en este panorama socioeconomico, el mundo legendario, los mitos y la cosmovision de aquella se trocea a la medida para vender mas plazas, mas metros o mas aventura. A partir de ahora el hombre pirenaico sera otro. No intentemos vestirlo ni disfrazarlo de no se que. Tampoco puede ser de otra manera. Sin embargo, cuando hablemos de el urdamos todos los mimbres que tejieron su existencia, desde su cuna a su sepultura: la cultura megalitica, la indoeuropea, la cristiana, la omnipresente tension entre opuestos y dentro de ella la figura de Dios, camino, verdad y vida, rendida culto en templos que encierran una vision cosmogonica del universo.
Como todo, el Pirineo ya no es lo que era y, por eso, estos relatos no pretenden encarnar un lamento, sino el testimonio artesano de un cambio social del que Errique Satué, como las matas de boj que agarran en estas montañas, ha sido actor y fiel testigo desde pequeño.