Desde mediados del siglo XVII, el otrora poderoso imperio de España se encontró con una parálisis en el sistema de comunicaciones con sus posesiones en América, principal base económica de su desarrollo. Con un reducido numero de buques mercantes y de guerra era dificil cubrir los vacios que naciones como Inglaterra, Francia y Holanda habian aprovechado para comerciar licita o ilicitamente, y para adquirir posiciones estrategicas en el Nuevo Mundo. A lo largo del siglo XVIII, los Borbones realizaron diferentes reformas administrativas y militares que buscaban la supervivencia del imperio, donde el virreinato de Nueva España adquirio relevancia, como proveedora de plata a las arcas reales y, en especial, en el reino de ultramar donde se desarrollaron diferentes proyectos para la produccion de pertrechos y viveres para la construccion y reparacion de buques, asi como para el sostenimiento de los emplazamientos defensivos. La necesidad de materiales y alimentos para el sostenimiento de las fuerzas navales y terrestres españolas dio pie a que algunos individuos y corporaciones del virreinato novohispano, no solo hicieran pingues negocios con la corona, mediante asientos en el corte de madera y arboladuras para la construccion de buques, en el beneficio de lino y cañamo o la obtencion de lonas y jarcias, y en la obtencion de brea y alquitran para carenar las embarcaciones, sino tambien en el suministro de viveres para la tripulacion como el bizcocho y la carne, ademas de la reventa de los alimentos sobrantes.