Cuando la encontraron de noche en una calle de tiendas y negocios, llevaba un cubo vacío en la mano y no dijo nada. Después, cuando se la llevó la policía, le dirigieron las preguntas oficiales pertinentes, como te llamas, donde vives, quienes son tus padres, cuantos años tienes. Tengo catorce años, dijo la muchacha, pero no supo decir su nombre, ni supo decir donde vivia. No es bonita, ni fea, nadie conoce su nombre, nadie sabe de donde viene, ni quienes son sus padres. Nadie lo sabe, la muchacha tampoco. De modo que es ingresada en un hogar y mandada a una escuela. Un aura confusa de informalidad rodea a esa criatura; cualquier intento de entrar en contacto con ella rebota como una pelota contra una pared. Solo muy pocas veces surge la impresion de que esa muchacha sabe mas de lo que quiere dar a entender... pero todo el que intenta descubrir su secreto tiene la sensacion de estar mirando un espejo que ha perdido su brillo... En esta primera novela, Jenny Erpenbeck consigue dotar a la extraña historia de la niña vieja de un lenguaje muy especial, un lenguaje que de manera fascinante lo abarca todo: la magia de lo extraño, la sorpresa ante el mundo, el secreto de una niña...