Dos filósofos conversan sobre la situación del arte en la actualidad: lo que quiere decir de hoy en adelante, lo que, lejos de ser una palabra anticuada, nos permite reflexionar de nuevo. El elaborado pensamiento de Jean-Luc Nancy sobre este tema es retomado y tambien continuado en el curso de una discusion en la que Lebre se interroga con el sobre la mejor manera de aprehender el compromiso del cuerpo sensible en la actividad artistica y la aproximacion a las obras, la relacion del arte con la tecnica, la historia, su modulacion en las artes tradicionales y nuevas, su posicion actual frente a la religion, la politica y la literatura.
"La ley es la ley": esta frase no dice nada pero tiene sentido. No es más que una frase, y sin embargo tiene fuerza, es la expresión misma de la fuerza, incluso, al establecer sin decirlo una diferencia entre la ley juridica y la ley del mas fuerte. Es precisamente esa diferencia lo que esperamos de la justicia, en las condiciones de ejercicio del derecho, y mas alla.Derrida, trabado desde su infancia en un cuerpo a cuerpo con la lengua y la nacionalidad francesas, elige la filosofia para esta exigencia de justeza, y descubre, en ella, la exigencia sin condiciones de la justicia, diferenciando en su nombre el derecho y la fuerza que este instituye. La justicia -indeconstruible, la que traza el limite de aquello que puede decirse- resiste, pues, a los poderes de las lenguas y de las naciones, se disemina en las leyes griegas y judias, naturales y positivas, antiguas y revolucionarias, nacionales e internacionales. Pone en juego la historia del pensamiento y de la politica, disociando siempre el presente de aquello que deberia ser. La justicia no se presenta nunca como tal. Pero hay que traducir, se puede traducir: "la deconstruccion es la justicia".