La persecución humana y la destrucción de los montes, en aras de un dudoso progreso, ha relegado al oso pardo, en el noroeste de España, a determinados parajes recónditos o despoblados. La situación por la que el osos atraviesa, en aquellas areas donde algunos ejemplares aun sobreviven, es, sin duda, precaria; con todo, resulta un tanto esperanzador el haber comprobado que la presencia de tales plantigrados se deja sentir todavia en ciertos lugares, donde, oficialmente, se decia que ya se habian extinguido.