Dicen que si estamos perdidos en un desierto e intentamos avanzar en línea recta, vamos a tender a caminar en círculos en el sentido opuesto al de las agujas del reloj porque nuestra pierna derecha esta mas desarrollada. Algo similar podria pasar con la escucha en la vida cotidiana. En el desierto, podriamos ampliar nuestra percepcion y buscar algunas señales. Si no hay nada, podemos intentar percibir de donde viene el viento, que pasa con el sol, dejar algunas marcas sobre el camino recorrido, como pasa en tantos cuentos populares. Para evitar girar sobre nosotros, en el desierto de la escucha, tambien podemos seguir algunas huellas, que podrian ser nuevas obras, sujetos que generan un territorio imaginario. Pistas que no sirven para marcar un unico sentido sino para desarmarlo.
"Arrancar estas páginas de la intimidad del diario (borrar las fechas) para emanciparlo del Libro de las sombras (ese libro secreto que todos escribimos, todo el tiempo, en nuestra imaginación) y mostrar asi solo un fragmento, el detalle de una piedra, la evidencia de que justo ahi, alguna vez, sucedio unterremoto".Una frase subrayada en un libro que lleva a otro libro, y este a otro y a otro mas; sueños propios y ajenos que se entrelazan formando una maraña; la sorpresa ante la escucha de una melodia que diluye el ensimismamiento. Este libro de las sombras lo levantan las casualidades que, en su conjunto,forman una casa "¿o es un cuerpo?". Al adentrarnos en sus habitaciones, ponemos el pie en un laberinto de espejos donde la coincidencia con nuestras obsesiones nos devuelve una imagen de lo que somos o acaso creemos ser.En un delicado equilibrio entre el diario personal y el ensayo, la escritura de Galay reordena el caos de la paranoia cotidiana, busca un patron, junta los fragmentos disonantes para darles forma y crea el itinerario de su propio mapa mental. En el centro se encuentran la idea de composicion "de una pieza sonora, un edificio o un texto" y el azar como sustrato sombrio de las metamorfosis.