Con el casino de Madrid como telón de fondo, vemos en Identidades en juego cómo se fue
constituyendo la identidad de las clases altas de la sociedad española del siglo XIX hasta
principios del XX. En
LA CATARATA (ASOCIACION LOS LIBROS DE LA CATARATA) 9788483193372
El presente libro analiza las redes sociales que se desenvolvieron en el Casino de Madrid entre 1836 y 1901, a través de los vínculos propiciados por el encuentro de los individuos en aquel espacio dedicado al ocio. Dichas redes sociales generaban relaciones dotadas de confianza, permanencia, reciprocidad y cooperacion que originaban beneficios y recursos intangibles: un "capital social". El analisis de la autora permite dilucidar las relaciones personales de la elite y el trazado de las redes sociales en el que se gestaban las alianzas politicas, militares, familiares o economicas entre sus miembros. Alianzas que, nacidas en un terreno informal, tuvieron gran alcance oficial e institucional: los casinistas detentaron poder, influencia y autoridad para intervenir en los destinos del pais. Esta elite de primera y segunda fila estuvo compuesta por sectores de la nobleza tradicional y de la burguesia de nuevo cuño, afincada en la capital de un incipiente Estado liberal. Nobleza y burguesia se enfrentaron al cambio propiciado por la caida del Antiguo Regimen, que permitio el establecimiento de lazos entre estos dos grupos tradicionalmente separados por las antiguas divisiones estamentales. A partir de entonces pasaron a compartir de forma cotidiana un espacio de sociabilidad comun que propicio el afianzamiento de las alianzas que les mantuvieron en el poder.
Tomando como hilo conductor la historia del Casino de Madrid desde su fundación hasta el advenimiento de la Guerra Civil, esta brillante monografía analiza el papel desempeñado por el ocio en la configuracion social: el Casino se presenta como un lugar de encuentro que permitio construir una identidad para la nueva clase alta, consustancial a la construccion del Estado contemporaneo. Asi, consciente o inconscientemente, criados, carruajes, beneficencia anunciada, edificios lujosos y todos los avances tecnicos representativos de la modernidad, contribuyeron a escenificar una identidad mediante la teatralizacion del encuentro en un espacio de sociabilidad restringido, conformandose como espacio cohesionador de una elite burguesa y aristocratica. En cierta forma, se trataba de juegos de identidad que configuraban nuevas formas de representacion social enraizadas en un "habitus nobiliar" y en los lujos del pasado.Identidades en juego desgrana como los clubes asociativos contribuyeron a la construccion de la identidad masculina de los circulos de la elite de la Peninsula y como esta se convirtio en un elemento nodal para la cohesion social.