SEGUNDO ENCUENTRORecurríesperando futuros recurrícomo recurre el tiempoen el vacío.Aros brillaron para míy el sortilegio de una manera nuevacomo un estilo en el mirarte.Recurría través de mi historiapara tratar de no encontrarte.Imposible saber si tu presenciano estaba desde siempre.
Un hombre, una mujer, turban cualquier encuentroen juegos paralelos de fuegos,de un amor que no alcanza el paísy que vuelve la espaldasobre texturas ásperas.
Se nos impone una relectura de los textos y de los autores que la misma historia nos dejó como legado, o sea, una vuelta sobre el pensamiento de Freud y de Lacan. Si tomamos la historia como homogénea, cometeremos el error de llevar a cabo una nula lectura. Si la consideramos en su heteroneidad, veremos que el pensamiento no es nunca uno en sí mismo, nunca se reune, sólo en apariencia es como una unidad. El legado recibido tiene la particularidad que no puede pervertir el método, por lo tanto lo que pide es una interpretación y ésta es la cualidad más importante de lo heredado, si no, todo se transforma en letra muerta o en una acumulación de datos recibidos sin destino.
Tampoco vi pastores conduciendo el futuropero estuve aquí, alguna vez estuve,avanzando en la tormenta por esas largas llanuraschorreando ese lenguaje desparejo de las razasmás allá del color,hombre-mujer, riqueza incalculablepequeña horda de los astros.