"Llegir la segona col·lecció de contes de Benedict és com fer un viatge meravellós que comença en un poble corrent i petit, i acaba en una muntanya on la mateixa terra està carregada de màgia." (N. Willard, New York Times.)
Los personajes de estos relatos son gente endurecida por la indigencia que vive en las montañas, apartada de la civilización, en casuchas y remolques destartalados. Trabajan en fábricas de neumáticos y en mataderos, paren hijos como alimañas, plantan y crian lo que se comen, atienden mesas o se desnudan en tugurios de mala muerte a cambio de un sueldo miserable. Beben mucho, aman como pueden, les cuesta Dios y ayuda llegar a fin de mes, manejan armas, acumulan chatarra, utilizan las paginas de la Biblia para liarse cigarrillos, son mas bien parcos en palabras, no se prodigan en atenciones y suelen tener la ira a flor de piel. Sus vidas transcurren entre peleas de bar, apuñalamientos, disparos, discusiones domesticas, serpientes desolladas, canciones tristes y verracos asesinos.