Sinopsis: Manuel Azaña (1880-1940), que se vio envuelto en una de las más violentas tempestades ideológicas desencadenadas en la conciencia pública española, llegó a ocupar los puestos políticos más altos de la nacion, antes de emprender el camino hacia e
En innumerables ocasiones hemos leído aquello de"testigo de excepción", atribuido de forma ligera a cualquier contemporáneo de un determinado periodo histórico. Por lo gastado del término no haremos uso del mismo para referirnos al autor del libro que tiene en las manos el lector. Sin embargo todo es el es testimonio vivo.Si la principal virtud que debe adornar a la persona de confianza de un estadista es la discreccion, creemos que en pocos casos se ha dado una lealtad mas acrisolada que la que mantuvo y ha mantenido Santos Martinez hacia Manuel Azaña, que le nombro Secretario particular suyo en Enero de 1936. Acababa de abandonar la prision el futuro Presidente de la Republica y emprendio entonces, acompañado siempre por el autor de esta obra, el camino que lo habria de llevar a la victoria del Frente Popular en Febrero de 1936 y a la Jefatura del Estado en Mayo del mismo año.
En innumerables ocasiones hemos leído aquello de "testigo de excepción", atribuido de forma ligera a cualquier contemporáneo de un determinado periodo histórico. Por lo gastado del término no haremos uso del mismo para referirnos al autor del libro que tiene en las manos el lector. Sin embargo todo el es testimonio vivo.Si la principal virtud que debe adornar a la persona de confianza de un estadista es la discreccion, creemos que en pocos casos se ha dado una lealtad mas acrisolada que la que mantuvo y ha mantenido Santos Martinez hacia Manuel Azaña, que le nombro Secretario particular suyo en Enero de 1936. Acababa de abandonar la prision el futuro Presidente de la Republica y emprendio entonces, acompañado siempre por el autor de esta obra, el camino que lo habria de llevar a la victoria del Frente Popular en Febrero de 1936 y a la Jefatura del Estado en Mayo del mismo año.