Svenja Leiber (Hamburgo, 1975) se crió en el norte de Alemania y ha vivido en Arabia Saudí. Actualmente reside en Berlín con su marido y sus dos hijos. En 2005 publicó el volumen de relatos Büchsenlicht (“Luz de lata”), y en 2010 la novela Schipino. En 2007 ganó el premio Werner Bergengruen.
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Ruven Preuk se asoma a la vida entre las primeras llamas del siglo XX alemán. Es un muchacho taciturno y soñador que posee un talento inesperado en el hijo del carretero: sus ojos oyen y sus oídos ven. Percibe los colores del sonido. El encuentro con el violin de musico errante marcara para siempre el rumbo que le dicta su destino. Empuñara el arco contra viento y marea, contra el estrepito de las banderas, contra las aullidos feroces, contra si mismo. Las viejas razones, mientras tanto, se desmoronan a su alrededor. Cuando por fin mire atras como el angel de la historia, no hallara cosa en que poner los ojos que no sea recuerdo la muerte.He aqui un relato de inmensa intensidad que somete los viejos demonios al gobierno de la gran literatura, una obra que pone el horror contra las cuerdas del violin y la palabra. Tal val vez el tiempo la llame "maestra".
«La memoria misma hubiésemos perdido junto con la voz si en nuestro poder estuviera el olvidar tanto como el callar», escribió Cornelio Tácito glosando un imperio aciago. Esta novela puede, en cierto
Ruven Preuk se asoma a la vida entre las primeras llamas del convulso siglo XX alemán. Taciturno y soñador, el hijo de un carretero descubre un talento inesperado: sus ojos oyen y sus oídos ven. Percibe los colores del sonido. El encuentro con el violin de un musico errante marcara su destino: empuñara el arco contra viento y marea, contra el estrepito de las banderas, contra los aullidos feroces, contra si mismo.La novela se despliega como elegia de un mundo devastado por los delirios del hombre, pero tambien como himno al arte concebido como un acto de resistencia, un fragil antidoto contra la barbarie. Desde las trincheras de Verdun hasta los años de Weimar y la apocaliptica devastacion del nazismo, la historia sigue resonando en la posguerra, cuando la modernidad industrial ahoga los ultimos acordes de la vieja tierra.Ruven, derrotado, conserva sin embargo la memoria, el violin y un hilo de voz. Con una prosa que conjuga lirismo e ironia, Svenja Leiber transforma la tragedia en literatura y somete los viejos demonios al poder del arte.