Demetrio Sordo es un agrónomo que pasa sus días en la grisura de su empleo como administrador y técnico agrícola en un rancho de Oaxaca, en 1945. Un día, aburrido, decide que el sexo dará sentido a su vida y va al primer burdel que encuentra. Ahi termina muy allegado a una morena, Mireya, con quien se entiende a la perfeccion. Poco despues, la madre de Demetrio, Telma, le pide que viaje hasta Coahuila, donde ella vive, para asistir a una boda en la poblacion de Sacramento, hogar de su prima Zulema. La idea obvia es que el joven se entienda con alguna señorita ilustre de la comunidad para que haya boda. Y asi sucede: Demetrio queda prendado de Renata y casi de inmediato comienza su compromiso. Se establece asi el principal conflicto de la novela: Demetrio quiere mantener ambas relaciones hasta que sea inevitable romper con Mireya. Pero esta ya ha pensado en que sea el agronomo su salvador, quien la ayude a salir del burdel y se case con ella para fundar juntos una familia. Este procedimiento anecdotico que oscila entre la perversion y la santidad, da cuenta del edificio verbal que ha construido Daniel Sada: narrador obsesionado por encontrar una voz propia, y lejano, por supuesto, de la mera gimnasia experimental. Ademas de una trama divertida, que no decrece en su nivel de intriga, Sada logra que la atencion del lector recaiga en la materia de su tejido, en las complicadas (aunque nada incomprensibles) vueltas del lenguaje, como si este tuviera a su vez su propia historia que contar, paralela a la de los hechos y elaborada con tesituras, tonos, cimas y valles. A la par de la historia, el decurso fraseologico revela una tercera novela, la que de verdad importa, que solo se intuye en un principio pero que suma al final: es la creacion de una realidad vasta, edificada como una conjuncion fascinante de actos y palabras. Casi nunca es la ultima y esplendida novela de un gran autor mexicano, tan valorado por escritores como Alvaro Mutis, Carlos Fuentes y Juan Villoro, entre otros, hasta llegar a Roberto Bolaño: De mi generacion admiro a Daniel Sada, cuyo proyecto de escritura me parece
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