Yeray S. Iborra y Oriol Rodríguez, periodistas ambos consagrados al muy grato oficio de dar noticia de cuanto se cuece en el universo de la cultura popular y, pasión obliga, ávidos profanadores de toda suerte de curiosidades biograficas y artisticas, emprenden en Buscando a Rosalia un road trip de no-ficcion para dar cuenta de las epifanias, y tambien los no pocos sinsabores, que jalonan la busqueda de esta simpar estrella mundial de la musica, la moda y la estetica concertistica si bien amparandose en una sola concesion a la ficcion para hermanarse ambos en la figura de un narrador omnisciente que se nutre de las andanzas y vivencias de ambos. El fruto de esa licencia es un relato que se adentra como ningun otro en la compleja, y a menudo enigmatica, trayectoria de una artista de la que apenas hay bibliografia. Y es nada que escapa a la portentosa indagacion de nuestros intrepidos plumillas en todo lo que concierne a su carrera artistica. Entrelazando toda suerte de testimonios ineditos, cercanos, insospechados, inconfesables, etc. regresan a los lugares de los hechos referidos y, tras tropezar con no pocos noes por el camino, se aprestan a bucear en su infancia, su juventud, su pueblo, su discografia, sus colaboraciones y su epico desembarco en la industria americana del showbiz. Conoci a Rosalia cuando apenas era una veinteañera que vestia bambas blancas de plataforma y tomaba cafe pasado el mediodia (como solo los veinteañeros pueden hacer). Todavia no era La Rosalia, ni mucho menos la Motomami o la Santa. Los dos eramos del Baixllo, compartiamos generacion y pasion por las motos. Su disco debut, Los Angeles, se acababa de publicar y, como periodista, tuve que convencer a mis editores para entrevistarla. Era una desconocida. Hable con ella por WhatsApp, por Twitter, y, finalmente, cara a cara. Y segui con pasion su carrera. Hasta que se esfumo. Y fui yo quien paso a ser un desconocido. Con este arrebato de nostalgica sinceridad, se nos conmina a zambullirnos en los prolegomenos de lo que devendra una apasionada busqueda que, a su vez, tornase en pretexto infalible para dar cuenta de la vida y andanzas de una artista sin parangon en el panteon cultural contemporaneo.
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