Suenan las tragaperras, de la cocina del bar salen bandejas de torreznos, boquerones y ensaladilla rusa, y en la barra inoxidable se parapetan el puñado de hombres con bigotes tardofranquistas que constituye la fauna local. Los personajes de Bodega Pifarré son obreros fracasados, locos manifiestos y fl¢neurs de arrabal que se niegan a habitar una ciudad para turistas, progres y modernos. En los relatos que componen este libro hay jugadores de timbas de brisca clandestinas, camareros con el cigarro en la boca y en la mano el anís, poetas estrafalarios, lectores de anuncios de periódicos, beatas de pueblo, magos fracasados y futbolistas borregos, y todos buscan acabar su función, coger el metro y volver al barrio, volver al bar. David Vivancos Allepuz describe con audacia e ironía una ciudad que fue y ya no es, pero que resiste en quienes un día entendieron el bar como epicentro del barrio, y el barrio como epicentro de la vida. A tu salud, lector, esta cerveza con tapita.