A la mujer española, esa de ojos oscuros y penetrantes, cuerpo sinuoso y grácil, morena por naturaleza, que cantaban las coplas, se la educó para que asumiera su inferioridad, eso sí, alentándola con el argumento de que era mucho más femenina que la de países en plena decadencia espiritual.
Ficha técnica
Editorial: Puzzle Editorial de Libros, S.L.
ISBN: 9788496525658
Idioma: Castellano
Número de páginas: 251
Tiempo de lectura:
5h 56m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 29/09/2005
Año de edición: 2005
Plaza de edición: Barcelona
Colección:
Bolsillo (Andres Bello)
Bolsillo (Andres Bello)
Especificaciones del producto
Escrito por Andrés Sopeña Monsalve
La infancia de Andrés Sopeña Monsalve no discurre por el mágico y seguro sendero que la televisión ilumina: no la había entonces. Así de dura estaba la cosa. Carente de tacataca moral,de asidero axiológico, fue fácil presa para la educación nacionalcatólica, pese a que no era un niño de carácter ecuánime, como otros. Un General Eléctrica Española de 17 pulgadas, adquirido por su familia en incómodos plazos cuando contaba con once años de edad —cumplidos en octubre-—, vino a paliar en parte el desaguisado y liberole de un destino ligeramente superior al reservado al paramecio. En la actualidad es casi normal y reside en Granada, de cuya Universidad ha sido profesor. Hace 20 años, y sin que nadie de su entorno recuerde haberle hecho la más mínima insinuación, puso por escrito su lejana memoria de aquella época increíble, lo que resultó en este ensayo o lo que quiera que sea. Abocado a la soledad tras el lógico distanciamiento de familiares y amigos, entretuvo después sus ocios con la escritura de otro libro, La morena de la copla (Crítica, 1996), cuyo subtítulo, La condición de la mujer en el reciente pasado, casi aclara de qué va. Perdido ya para la causa de la cordura y de la vida honesta y hogareña, todavía osó perpetrar ¡Tente, iracundo otomano! (2001) un libro-tebeo de muy simpática apariencia y muy malas intenciones sobre el héroe de la infancia de varias generaciones de españoles, el Guerrero del Antifaz, lo que, para remate, le granjeó la animosidad de gente que no lo conocía de nada. Es, eso sí, una de las pocas personas que sabe lo que significa pensil.