La paz perpetua pertenece a la etapa o ciclo dramático en que su autor ha sabido dar con un tipo de teatro, intempestivo y actual, en el que con frecuencia sus protagonistas son animales humanizados, con las funciones psicológicas superiores muy desarrolladas o la emotividad a flor de piel, que sirven para descubrir o desenmascarar el lado más terrible de la humanidad y los horrores a los que esta ha conducido y conduce. Concebido el espectador como el lugar donde se produce el encuentro entre lo literario y lo espectacular, un intérprete activo, Mayorga rehuye ofrecer lecciones morales, consciente de que las tesis siempre las añadimos los lectores a partir de la discusión propuesta por el dramaturgo. Se sitúa, pues, en la línea de lo que afirmaba Shaw sobre la estructuración del drama ibseniano, evitando la antinomia folletinesca buenos-malos aun sin dejar de creer en la existencia del bien y del mal.
Ficha técnica
Editorial: Krk Ediciones
ISBN: 9788483672242
Idioma: Castellano
Número de páginas: 159
Tiempo de lectura:
3h 43m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 01/10/2009
Año de edición: 2009
Especificaciones del producto
Escrito por Juan Mayorga
Si, como escribió Balzac, los sucesos principales en la vida de un escritor son sus obras, no hay duda de que cada uno de sus libros sería una minuciosa guía de cada uno de los acontecimientos más notables de la biografía del autor. Con todo, cabría añadir que Juan Mayorga, nacido en Madrid en 1965, es licenciado en Matemáticas y es doctor en Filosofía. Acaso su obra se nutra precisamente de ambas materias («un matemático –nos dice– es alguien que reconoce la afinidad entre formas; y la filosofía es el asombro radical, la interrogación sobre uno mismo»). No en vano, en su tesis doctoral, publicada por Anthropos en 2003 bajo el título de Revolución conservadora y conservación revolucionaria, estudió la obra de Walter Benjamin. Asimismo ha adaptado para la escena textos de Dürrenmatt, Calderón, Dostoievski, Valle-Inclán, Ibsen, Shakespeare o Eurípides… Huellas que, de alguna manera, forman parte de su poética, pues, en su opinión, «tener una relación íntima con textos mayores te permite entrar en la cocina de los grandes y uno espera que algo se le pegue de todo eso». Su teatro, traducido a una treintena de idiomas, ha obtenido numerosos premios –«hacen que te sientas más responsable, no deberían hacerte más conservador»– como el Ojo Crítico, el Valle-Inclán, los Premio Nacionales de Teatro en 2007 y el de Literatura Dramática en 2013 por La lengua en pedazos, con la que debuta como director de escena con su compañía La Loca de la Casa.