"Un refugio en la espesura" sitúa al lector en el presente. En el vértigo voraz de los días laborables, sus contrastes, la prisa y la contemplación, la acción y el pensamiento, la denuncia y la culpa. La voz de Itzíar López Guil se sienta al volante de la vida y conduce estos versos con mirada audaz, con ojos de futuro. No es una poesía complaciente. López Guil nombra con valentía el lado amargo del mundo en que vivimos, la victoria injusta de los violentos, las alambradas, la constante destrucción de lo que creíamos sólido, la pérdida de los seres queridos. Pero los poemas de "Un refugio en la espesura" son también una forma de rebeldía, la que invita a no resignarnos. Son un cobijo contra las inclemencias, un lugar seguro donde pasar la noche. PABLO GARCÍA CASADO