Los protagonistas y hacedores de la muy alambicada trama de relaciones personales sobre la que se creó el grupo de Bloomsbury -tal vez no nuevas, pero sí pioneras, en la medida que sus personajes las han querido desvelar- en todo momento supieron que estaban poniendo en pie una historia que valia la pena contar a toda costa. No en vano muchos de ellos dejaron antes de morir sus papeles personales, sus cartas y diarios, a instituciones plenamente capacitadas para ocuparse de tantas intimidades con el debido respeto y con la deseada eficacia. Al ya abultado corpus de documentos, testimonios, recuerdos y analisis viene a sumarse Una mentira piadosa, autobiografia sesgada de Angelica Garnett, hija de Vanessa Bell. Desde el ventajoso mirador al que no sin dolor pudo auparse Angelica Garnett, medio hermana de Quentin Bell -sobrino de Virginia Woolf y biografo "oficial" del grupo de Bloomsbury-, gracias al hecho de ser un componente fundamental de la segunda generacion del grupo, Garnett traza una parabola, o un arco que va de la ternura a la crudeza: entre el cariño y el despojo oscila esta historia de verdad. No es el suyo un arco iris ni un camino de rosas: su relato, hecho de la carne misma de su vida, no cae en la tentacion del ajuste de cuentas con la generacion de sus mayores; no pierde la muy justificada ocasion de criticar los restos residuales de hipocresia que detecta en su manera de ser y de hacer; pinta con magistral pulso narrador la cara oculta del grupo de Bloomsbury; traza retratos valiosisimos (Duncan Grant, Virginia y Leonard Woolf, Roger Fry, Clive Bell, sobre todo Vanessa Bell, madre de Angelica, su espejo o contrafigura); en definitiva, escribe un Tratado del engaño, con mayusculas, desde el punto de vista de la victima.