El río no encontraba el mar pretende seguir la aventura espiritual del hombre a través del tiempo, trazar su itinerario. Los títulos de los cinco apartados de que consta, Homo Simplex, Homo Intérrogans, Homo Desiderans, Homo Precans, Homo Histrionicus, al alinearse con Homo Habilis, Homo Faber, Homo Sapiens, ensanchan la perspectiva. Las relaciones Hombre-Dios han sido con frecuencia conflictivas: de resistencia por parte del hombre, de ocultamiento por parte de Dios. El hombre y Dios son los dos actores del poemario.
Estamos ante una antología, una selección de poemas de los diferentes poemarios del autor y que habían sido elaborados en torno a diversas ideas en las distintas circunstancias o etapas de su vida, por ello no extrañara la disparidad de temas, formas, tono, aunque el autor se ha tomado la libertad de revisar y corregir los textos al preparar esta antologia. Todos ellos, no obstante, pueden entrar bajo la denominacion de poesia religiosa. En la experiencia religiosa puede sentirse a Dios, pero tambien su ausencia, y su obra, y los caminos de Dios, y las repercusiones de Dios, y El autor se confiesa creyente y experimenta la alegria de creer. Y tiene interes en compartir sus vivencias con otros creyentes. Y le gustaria dar un poco de envidia, y hasta alguna gana de probar, a los que no lo son. Este librito de poesia es un ensayo de testamento. En el Antolin Iglesias lega a sus amigos y familiares algo de su vida, algo de el.
Este libro quiere ser una epopeya lírica insólita y luminosa, donde poesía, pensamiento y narración se entrelazan para ofrecer una lectura nueva, hondamente humana y, a la vez, espiritualmente audaz, del relato biblico de los origenes. Con la voz de un anciano testigo presencial, el libro recorre, en cuatro cantos y un interludio, los instantes fundacionales de la luz, del hombre y de la historia, desplegando un imaginario vivo e ironico que invita a pensar y a sonreir, a detenerse y a admirar. Antolin Iglesias Paramo combina en sus paginas la delicadeza del poeta con la lucidez del narrador para recrear, con libertad creadora plena, no exenta de reverencia, el gesto divino que inaugura el mundo. El resultado es un relato de aliento mitico y resonancias contemporaneas, donde la creacion no aparece solo como un acto originario, sino tambien como un himno incesante. Obra sin duda singular en el panorama actual, La creacion del mundo es, al mismo tiempo, celebracion, interrogacion y canto: una invitacion a mirar de nuevo lo que siempre estuvo ahi, como si acabara de nacer.