Bernard Ollivier pensait en avoir fini avec la route de la Soie. Douze mille kilomètres à pied, de la Turquie à la Chine, cela suffit pour un retraité ! Cétait compter sans sa compagne Bénédicte Fla
Bernard Ollivier pensait en avoir fini avec la route de la Soie. Douze mille kilomètres à pied, de la Turquie à la Chine, cela suffit pour un retraité ! C'était compter sans sa compagne Bénédicte Fla
Doce mil kilómetros de caminos y senderos, a pie por la mítica y legendaria ruta de la seda, ésta es la marcha que Bernard Ollivier, a los 62 años, tiene la firme intención de realizar. Bernard viaja solo, a pie con su mochila y con un poco de dinero en el bolsillo, lo justo para no ser tentacion de los ladrones. A menudo avanza por senderos que no aparecen en ningun mapa, fiandose de las indicaciones de los lugareños y sin saber bajo que techo (si es que lo hay) dormira la proxima noche. En el primer volumen de esta ruta Bernard nos narra la dificil travesia de la meseta de Anatolia. Desde Estambul hasta pocos kilometros antes de Iran.
Doce mil kilómetros de caminos y denseros en solitario, a pie por la mística Ruta de la Seda: esta es la marcha que decide realizar Bernard Ollivier. Sus botas, un poco de dinero en el bolsillo, lo justo para no ser tentacion para los ladrones, y su mochila le acompañan. Come y duerme donde puede, confiando en la hospitalidad de los habitantes de los pueblos que encuentra a su paso.