El nacimiento de la cirugía funcional en los trastornos del movimiento y en especial en la enfermedad de Parkinson se produjo en la primera mitad del siglo XX. Con el advenimiento de los nuevos tratamientos farmacologicos a principios de la decada de 1970, las intervenciones de cirugia funcional quedaron postergadas. La levodopa y, algo mas tarde, los agonistas dopaminergicos como la bromocriptina, supusieron un avance fundamental en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson. Sin embargo, poco despues de la aparicion de estos tratamientos farmacologicos ya se puso en evidencia que el tratamiento sustitutivo dopaminergico tenia grandes limitaciones, puesto que tras unos años de tratamiento se iniciaban las llamadas complicaciones motoras. Estas complicaciones pueden ser de dos tipos: las fluctuaciones motoras y las discinesias. Ambas tienen en comun que reducen de manera drastica la calidad de vida de los pacientes parkinsonianos. Tras muchos años de experiencia clinica con diversos tratamientos farmacologicos, hace relativamente poco tiempo que ha renacido el interes por el tratamiento quirurgico de la enfermedad de Parkinson y de otros trastornos del movimiento. El reconocimiento creciente del insatisfactorio control sintomatico asociado a los tratamientos convencionales ha hecho posible volver a considerar el tratamiento quirurgico como una alternativa terapeutica valida.