En una pequeña isla existe un buzón en el que solo se admiten cartas de amor. Una historia real sobre el poder de la imaginación. Había una vez un hombre de espíritu excéntrico y bohemio que vivía en una pequeña ciudad en la isla de La Palma. Se hacia llamar El Conde de Velhoco, y muchos veneraban su reino imaginario, sus ideas y su manera fascinante de ver la vida. Un dia, harto de recibir facturas, el Conde escribio sobre su buzon las palabras "Solo cartas de amor" en señal de protesta por tanta burocracia. Al poco tiempo, ante la sorpresa de los habitantes de la casa, empezaron a llegar decenas de cartas de lugareños y extranjeros relatando sus pasiones y sus penas. De eso hace mas de diez años y nunca han dejado de llegar. Una historia tan real como increible y emocionante sobre un hombre, Angel Greses, que sabia mirar el mundo con ojos magicos y consiguio contagiar de su hechizo a los habitantes de una isla, a su familia y a miles de personas que, rebelandose a lo anodino, en contra de lo esperado, decidieron compartir sus emociones mas intimas con un desconocido a traves de una pequeña ranura. En estas paginas, Guadalupe Greses hace un maravilloso ejercicio narrativo que es a la vez un homenaje al hombre, al mito que queda tras la muerte y al padre que fue. "El cartero pasaba, sonreia al ver el mensaje si no estaba su mente soterrada por otros menesteres, y, acto seguido, procedia a atiborrarlo de papeles sin remordimiento, cumpliendo con su deber. ¿Que otra cosa iba a hacer? La unica diferencia era que, entre tanta miseria, de vez en cuando -muy de vez en cuando- aparecia una carta de amor anonima como una flor que brota repentina en medio de un vertedero".Reseñas: Es una hermosa historia que llena de sentido las lagunas de romanticismoe inquietud literaria que uno tiene.Eldiario.esUn proyecto convertido en lugar de peregrinacion.El periodico de España
En una pequeña isla existe un buzón en el que solo se admiten cartas de amor. Una historia real sobre el poder de la imaginación.Había una vez un hombre de espíritu excéntrico y bohemio que vivía en una pequeña ciudad en la isla de La Palma. Se hacia llamar El Conde de Velhoco, y muchos veneraban su reino imaginario, sus ideas y su manera fascinante de ver la vida. Un dia, harto de recibir facturas, el Conde escribio sobre su buzon las palabras "Solo cartas de amor" en señal de protesta por tanta burocracia. Al poco tiempo, ante la sorpresa de los habitantes de la casa, empezaron a llegar decenas de cartas de lugareños y extranjeros relatando sus pasiones y sus penas. De eso hace mas de diez años y nunca han dejado de llegar.Una historia tan real como increible y emocionante sobre un hombre, Angel Greses, que sabia mirar el mundo con ojos magicos y consiguio contagiar de su hechizo a los habitantes de una isla, a su familia y a miles de personas que, rebelandose a lo anodino, en contra de lo esperado, decidieron compartir sus emociones mas intimas con un desconocido a traves de una pequeña ranura. En estas paginas, Guadalupe Greses hace un maravilloso ejercicio narrativo que es a la vez un homenaje al hombre, al mito que queda tras la muerte y al padre que fue."El cartero pasaba, sonreia al ver el mensaje si no estaba su mente soterrada por otros menesteres, y, acto seguido, procedia a atiborrarlo de papeles sin remordimiento, cumpliendo con su deber. ¿Que otra cosa iba a hacer? La unica diferencia era que, entre tanta miseria, de vez en cuando -muy de vez en cuando- aparecia una carta de amor anonima como una flor que brota repentina en medio de un vertedero".Reseñas:Es una hermosa historia que llena de sentido las lagunas de romanticismo e inquietud literaria que uno tiene.Eldiario.es Un proyecto convertido en lugar de peregrinacion.El periodico de España