Iñigo Lamarca (Donostia, 1959). Licenciado en Derecho, fue catedrático de Derecho en la Universidad del País Vasco de 1984 a 1994. En el último año se incorporó a la Abogacía en la Asamblea General de Gipuzkoa. En 1997, fue nombrado presidente de la Asociación de Gays y Lesbianas del País Vasco, Gehitu. En 2004 fue nombrado defensor del pueblo por el Parlamento Vasco, cargo que ocupó hasta 2015. Iñigo ha escrito mucho, pero esta es su primera obra literaria. Fue un ávido lector desde una edad temprana e hizo varias colaboraciones para Zeruko Argia.
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La narración comienza en el invierno de 1974 en el País Vasco y termina en la primavera de 2019. Cuarenta y cinco años de nuestra historia reciente, casi medio siglo, pasan por sus páginas. El fin de la dictadura, la transicion, los primeros años de democracia y autogobierno, el cambio de siglo, los terrorismos, el final de ETA, la normalidad (segun la conociamos antes de la pandemia). Una parte de la historia que se ha materializado en las vivencias de una generacion, una epoca fundacional en muchos ambitos, liberadora en otros, narcotizante en no pocos, vivida y narrada por personas de la comunidad LGTBI. Regi, el protagonista central de la novela, se busca a si mismo en un ambiente social que relega su sexualidad a la marginalidad. Esa represion se suma a otras represiones que, lentamente, van quedando atras gracias al empuje de una sociedad mayoritariamente resuelta a conquistar la libertad en todos los ambitos de la vida, tambien en el de la identidad sexual. Otro tanto sucede con los amigos y amigas de Regi. Cada cual a su modo y con arreglo o los resultados de sus propias busquedas. La perspectiva LGTBI que distingue esta novela no es, sin embargo, excluyente. El fresco que el autor pinta abarca a todo el conjunto de la sociedad vasca a lo largo de ese prolongado intervalo de tiempo. Regi y sus amigos se miran a si mismos y relatan las muy diversas vivencias (sexuales, politicas, profesionales y de todo tipo) de una parte de la sociedad condenada a un largo ostracismo. En definitiva, la peripecia historica del conjunto de la sociedad vasca, española y europea.
Homosexuala da Iñigo Lamarca, eta homosexualtasun horren aitortza ez ezik, homosexualitatea normaltasun osoz bizitzeko eskubidearen aldarria ere bada liburu hau. Homosexuala da Iñigo, bai. Baina ez hori bakarrik. Pertsona da oroz lehenik, bere gizartearekin konprometiturikoa. Nekez aurkituko du irakurleak hau baino lekukotza biluziago, zintzoago, benazkoagorik.
Iñigo Lamarcaés homosexual i aquest llibre no es limita només a donar-ne testimoni, sinó que constitueix una reivindicació del dret a viure amb total normalitat la seuva condició. El llibre comença amb els records dinfantesa:és a dir, amb una crònica esfereïdora que ens mostra el conflictiu despertar sexual dun nen a qui, per mitjà de la coerció, li van imposar les normes pròpies del model heterosexual. A ladolescència, mentre el nen es va transformant en adult, aquest conflicte es converteix en un infern. Per plasmar sobre el paper de la manera més fidel possible del drama interior que va viure, lautor sha servit de trossos del seu diari personal. Lamarcaés homosexual, sí. Però no es només homosexual.És, per sobre de tot, una persona, una persona compromesa amb la seua societat, tant pel que fa a làmbit de la cultura com al de lacció civil. Una mostra daquest compromísés lalta responsabilitat institucional que actualment desenvolupa com a Ararteko (Síndic de Greuges).
Iñigo Lamarca es homosexual, y este libro no sólo se limita a dar testimonio de ello, sino que constituye una reivindicación del derecho a vivir con total normalidad su condición.El libro comienza con sus recuerdos de infancia: es decir, es una cronica desgarrada que nos muestra el conflictivo despertar sexual de un niño, al que, mediante la coercion, le son impuestas las normas propias del modelo heterosexual.En la adolescencia, mientras el niño se va transformando en adulto, ese conflicto se convierte en un infierno. Para trasladar al papel de la forma mas fidedigna posible el drama interior que vivio, el autor se ha servido de retazos de du diario personal.Lamarca es homosexual, si. Pero no es solo homosexual. Es, antes que nada una persona, una persona comprometida con su sociedad, tanto en el terreno de la cultura como en el de la accion civil. Muestra de ese compromiso es la alta responsabilidad institucional que actualmente desempeña como Ararteko (Defensor del Pueblo Vasco).Es dificil encontrar un testimonio tan directo, honesto y sincero.. Lamarca da un paso adelante en su trayectoria personal y vital, un paso adelante en la perspectiva de la normalizacion de la homosexualidad. Pero tambien un avance en la normalizacion de nuestra sociedad. Un paso adelante en el fortalecimiento de la dignidad humana.