De repente, el joven Toby ha descubierto que su vida no era tan aburrida como creía: es el heredero al trono de los Goblins, y debe arriesgar su vida para convertirse en rey si quiere salvar la vida
Jareth ha conseguido lo que quería: al nombrar a Toby su heredero, el Laberinto queda en sus manos, y de paso, todas las promesas ligadas a él. Y por su parte, el antiguo rey de los goblins puede intentar conseguir su verdadero deseo, por el que lleva suspirando tantos años: la mano de Sarah…