No llegaré al final del versotodas las palabras soltarán sus cuerdas,ya no serán fieles furgonesde los ferrocarriles eternos del lenguaje.No llegaré al final del versodiciendo que el hombrepudo habla
En las representaciones artísticas, la tragedia, la comedia, el drama, por nombrar algunas, se reflejan las diversas pasiones del hombre, sus misterios, sus miedos, el espanto, lo siniestro, a través de narraciones de mayor o menor velo simbólico, haciendo que la ficción nos engañe verdaderamente. El destino mortal está en el núcleo de la tragedia. El hombre nace al borde de la muerte, y vive sentenciado a un final. La muerte como problema insoluble de la vida, que lo condena a vivir hablado, dirigiéndose a un punto de su propia inexistencia, a lo que no tiene representación. De esto inescrutable, está hecho el espíritu de los hombres, dirá Hamlet. Ahí, the question, to be-not to be.
Los problemas de «Los pacientes de Ana» son los nuestros, y es imposible no quedar encandilado por las múltiples historias de estas páginas que, narradas con agudeza, gracia y vitalidad, logran q
"El libro tiene la habilidad de abrirse en varios personajes con particularidades muy distintas, pero a la vez resulta posible imaginar que todas esas son subpersonalidades de un solo personaje. Como si cada uno de los pacientes fuera un fragmento, una parte de algo mayor llamado ser humano y que es disecado en cada encuentro con la analista. Ana nos ayuda a encontrarnos, a rescatar la propia historia, a identificarnos." (Juan Taratuto)Los mas crudos, conmovedores y extraordinarios casos que el psicoanalisis puede transferir a la literatura. La vida sigue y el analisis tambien. Ana Vega, la aguda psicoanalista que tres años atras nos permitio asomarnos a la intimidad de su consulta, vuelve con nuevos pacientes, con nuevas historias, con las mismas obsesiones. Aqui hay gente que se ahoga en un vaso de agua y otros a los que un tsunami les pasa por encima y no se dan cuenta, celos extremos y secretos ocultos a pleno dia, luz y oscuridad. Hay, como promete el titulo de este nuevo volumen urdido magistralmente por Marcela Villavella, deseos reprimidos, ese motor enorme e imparable. Se trata de una invitacion a presenciar escenas de psicoanalisis explicito, pero de modo erotico y no pornografico. Nada se desnuda del todo. Cada verdad viene con su velo. El divan esta a media luz. Pero la estructura del relato hace que ni los protagonistas de la sesion sean exhibicionistas, ni el lector se sienta un voyeur. Eso si: el lector descubre al final que estuvo presente desde el principio. Eduardo Muller