La que predica la idea relativista de que no existen valores universales, ni siquiera esos grandes principios que civilizaron al mundo.Parece Babilonia, pero es la Europa de hoy. La que predica la idea relativista de que no existen valores universales, ni siquiera esos grandes principios que civilizaron al mundo. La que se manifiesta por la paz incluso cuando se le advierte de la guerra santa del fanatismo islamico. La que, para no llamar a los problemas por su nombre, utiliza un lenguaje politicamente correcto. Y la que se dice laica cuando en realidad esta practicando una forma dogmatica y arrogante de ideologia laicista.Un hombre de Estado y un hombre de Iglesia confrontan aqui sus analisis personales sobre la situacion espiritual, cultural y politica de Occidente y, en particular, de Europa. Y, pese a partir de posiciones distintas, descubren una convergencia sustancial en cuanto a las causas de esta crisis y de los remedios que podrian atajarla.
¿Por qué deberíamos considerarnos cristianos? Hoy somos liberales y, por consiguiente, no necesitamos dirigirnos al cristianismo para justificar nuestros derechos y libertades fundamentales. Somos laicos y, en consecuencia, podemos considerar las fes religiosas como creencias privadas. Somos modernos y, por tanto, creemos que el hombre debe hacerse a si mismo, sin necesidad de guias que no procedan de su propia razon. Y eso sin contar otras cosas. En Europa estamos hoy por la unificacion y, en consecuencia, debemos evitar dividirnos mencionando el cristianismo entre las raices de la identidad europea. Estamos integrando en nuestra propia casa a millones de musulmanes y, por tanto, no podemos pedir conversiones en masa al cristianismo. Estamos atravesando en nuestras sociedades occidentales por la fase de la maxima expansion de los derechos y, en consecuencia, no podemos permitir que la Iglesia interfiera y ponga obstaculos al goce de los mismos. Etcetera. En este libro Marcello Pera refuta todos estos por tanto y en consecuencia desde una posicion laica y liberal, que se dirige al cristianismo para pedirle las razones de la esperanza. No se trata de conversiones o iluminaciones o arrepentimientos, sino de cultivar una fe (no existe otra expresion adecuada) en los valores y principios que caracterizan a nuestra civilizacion, y de reafirmar los fundamentos de una tradicion de la que somos hijos, con la que hemos crecido, y sin la cual seremos todos mas pobres.
Ha firmado un Tratado Constitucional que es un auténtico galimatías ya en el título mismo. Después de tanta retórica sobre la «reunificación del continente», tiene también dificultades para la simple
¿Por qué deberíamos considerarnos cristianos?Hoy somos liberales y, por consiguiente, no necesitamos dirigirnos al cristianismo para justificar nuestros derechos y libertades fundamentales. Somos laicos y, en consecuencia, podemos considerar las fes religiosas como creencias privadas. Somos modernos y, por tanto, creemos que el hombre debe hacerse a si mismo, sin necesidad de guias que no procedan de su propia razon. Y eso sin contar otras cosas.En Europa estamos hoy por la unificacion y, en consecuencia, debemos evitar dividirnos mencionando el cristianismo entre las raices de la identidad europea. Estamos integrando en nuestra propia casa a millones de musulmanes y, por tanto, no podemos pedir conversiones en masa al cristianismo. Estamos atravesando en nuestras sociedades occidentales por la fase de la maxima expansion de los derechos y, en consecuencia, no podemos permitir que la Iglesia interfiera y ponga obstaculos al goce de los mismos. Etcetera.En este libro Marcello Pera refuta todos estos por tanto y en consecuencia desde una posicion laica y liberal, que se dirige al cristianismo para pedirle las razones de la esperanza. No se trata de conversiones o iluminaciones o arrepentimientos, sino de cultivar una fe (no existe otra expresion adecuada) en los valores y principios que caracterizan a nuestra civilizacion, y de reafirmar los fundamentos de una tradicion de la que somos hijos, con la que hemos crecido, y sin la cual seremos todos mas pobres.