Cuando todo lo relativo a nuestro bienestar alimenta el mercado basado en el miedo y en la manipulación, la enfermedad, además de costarle el empleo o llevarlo a la ruina, puede llegar a convertir al enfermo en objeto de señalizaciones e incluso rechazo. La emancipacion de los cuerpos se propone acabar con estos y otros prejuicios que no son nuevos, sino que han ido sedimentandose sobre la experiencia patologica a raiz del ingenuo optimismo con el que el hombre moderno afronto antiguas polemicas. La estigmatizacion habitual de los enfermos es dinamitada en este ensayo al desvelar el caracter infundado de esas connotaciones negativas que, obviando el avance cientifico, continuan haciendo del concepto hoy vigente de enfermedad una version secularizada del pecado.