Braque, el patrón no es un texto fácil de definir. Es al mismo tiempo una semblanza del pintor, una interpre-tación de su pintura, un manifiesto artístico propio y una suerte de poema fragmentado en prosa.De hecho, podria decirse que Paulhan escribe como pinta Braque: en fragmentos superpuestos que dejan entrever otros fragmentos. Asi, el recorrido que hace de la vida y la obra de Braque no es ni cronologico, ni lineal, ni siquiera logico, sino que encaja y se sostiene por el hilo virtual que entreteje las impresiones frente a un escaparate de Paris, los recuerdos de una infancia en El Havre y una conversacion en el estudio del pin-tor muchos años mas despues. Solo al terminar tendra el lector la impresion de haber entrado en ese univer-so Braque y de empezar a comprender la disparatada brillantez de quien nos abre sus puertas, Paulhan.
En las épocas de Terror, dice Paulhan en Las flores de Tarbes o El Terror en las Letras (1941), a los hombres se les exige la pureza y se toman más en consideración las obras que las personas. Los escritores que despues de cien años temen la contaminacion de las palabras, aspiran, huyendo de expresiones tradicionales, lugares comunes y cliches, a traducir sus pensamientos en un idioma nuevo que no los traicione.Prohibiendose entrar en el jardin la Letras con las flores de la Retorica, los terroristas, por tanto, huyen sobre todo de los generos. Quieren novelas novelescas, teatro no teatral y poesia no poetica. Huyendo de lo conocido aspiran a lo nuevo, alumbran monstruos. Es el Terror. Frente a los terroristas se alzan los mantenedores, que no repudian aquella vieja Retorica. De este duelo sale la literatura exangue. Triunfa, como es sabido, el Terror en las Letras, pero el insuperable temor al artificio terminara conduciendo a los terroristas a un callejon sin salida. ¿El remedio? Recrear una Retorica, usar el brillo de las palabras para que estas pierdan su brillo y hacer que los espejos dejen de jugar a ser alondras. Se prohibe de esete modo entrar sin flores en el jardin de la literatura.Las flores de Tarbes se hace eco de ese combate, lo describe como si no le afectara, pero no deja de saberse implicado hasta el punto de vislumbrar su propio fracaso. Se empeña asi en una tarea sin fiin, de la que ni siquiera sabe si ha podido comenzar. De ahi sus ultimas palabras, que cierrar el misterio de las Letras: "Digamos, despues de todo, que no he dicho nada".
Claude de Saint-Martin observa que el hombre no alcanzaría nunca a formar una visión exacta y penetrante del mundo si no tuviera a su disposición las enfermedades, los sueños, y otras diversas embriagueces y locuras. Habria que añadir: ciertas empresas de orden mas general, como la esclavitud y la guerra.Se vera en El guerrero aplicado como las trincheras, la muerte de un amigo o un ataque bastante torpe pueden enseñar a un joven soldado lo que el amor, el matrimonio, el trabajo y las demas distracciones de la vida le hubieran enseñado mas negligentemente Jean Paulhan Jean Paulhan nacio en Nimes, en 1884.Su padre era el filosofo Frederic Paulhan. Tras sus estudios en la Sorbona, durante los cuales frecuento los medios rusos y anarquistas de la capital, viajo a Madagascar, donde trabajo como profesor, colono y buscador de oro. Regreso a Paris en 1912 y enseño el malgache en el departamento de Lenguas Orientales. Alistado en 1914, sargento en el 9º de los Zuavos, fue herido el 25 de diciembre. Primero convaleciente y despues avistador de aviones, pasa a limpio dos relatos: El guerrero aplicado y Progresos bastante lentos en el amor