En 2001 el arquitecto Álvaro Siza recibió el encargo de diseñar un Hotel Deportivo en el Balneario de Panticosa, un enclave privilegiado del Pirineo aragonés. Proyectado para amortiguar el impacto visual en el territorio, el resultado es una volumetria potente y fragmentada que dialoga con la sobriedad y el dinamismo de los espacios interiores, articulados por la presencia de la luz. En 2008, pocas semanas antes de la finalizacion de las obras, el promotor quebro arrastrado por el terremoto global de la crisis financiera. El edificio de Siza quedo entonces a merced de las inclemencias del tiempo y la accion de la naturaleza. El abandono de proyectos arquitectonicos que conduce al deterioro y anticipa la ruina es uno de los temas centrales que ocupa la atencion de Iñaki Bergera, quien a lo largo de su trayectoria ha realizado un registro visual de las cicatrices que marcan el territorio y señalan un conflicto con la arquitectura. Desde 2011 Bergera comenzo a fotografiar la paulatina degradacion del Centro de Alto Rendimiento Deportivo y del Apartahotel anejo. El resultado que aqui se recoge junto con bocetos y el testimonio aportado por el propio arquitecto portugues demuestra que, lejos de entrar en conflicto, la arquitectura abandonada de Alvaro Siza en Panticosa participa de un extraño e intenso vinculo con el territorio que remite a una nueva poetica del abandono.