Estas sentidas remembranzas nacen de una pasión precoz por la música infusa (a lomos de ondas radiofónicas y entre discos heredados). El resultado es un amenísimo y sagaz catálogo de perplejidades sonoras (dejemoslo en canciones) que, sin razon aparente, pasan a tejer la banda sonora de sus vivencias y recuerdos. Y en este viaje a lo mas recondito de la memoria musical, alli donde aun resuenan las vibraciones de nuestras canciones favoritas, trata la autora de comprender por que la musica goza de tan profunda raigambre en nuestros sentimientos, pero tambien como llega a desempeñar un papel de tanta importancia en nuestras vidas hay quienes sostienen que desde avanzada ya nuestra gestacion hasta los ultimos dias que pasamos entre nuestros congeneres. La propia historia de la autora, con meridiana y ejemplar claridad, asi lo atestigua: como las canciones la ayudaron a lidiar con el dolor de la perdida de su padre; a forjar su propia identidad como adolescente solitaria; a alimentar sus relaciones, tanto las reales como las imaginarias, durante los primeros años de su madurez amatoria; y tambien a impulsar su propio viaje iniciatico rumbo a la vida laboral, la edad adulta y la maternidad, y a barruntar incluso cuanto le deparaba el futuro Estructurado en torno a doce canciones, que van de Super Trouper, de ABBA, a Buffalo Stance, de Neneh Cherry, pasando por Radioactivity, de Kraftwerk, Heat Wave, de Martha Reeves and the Vandellas o Drive, de R.E.M., la cronica de esta precoz adiccion a la musica auna recuerdos y analisis historicos, cientificos y culturales a fin de ilustrar como esta puede moldear diferentes versiones de nosotros mismos; como dependemos de ella para hallar consuelo, para la conexion sexual y fisica; como crecemos con las canciones y como estas crecen dentro de nosotros, ayudandonos a aceptar el dolor, la vejez y los recuerdos. Versa, en suma, sobre el inefable poder de la musica para ayudarnos a contar nuestras propias historias, sean cuales sean, y hacerlas cantar.
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