Quien habla desde su espíritu subterráneo es un mísero funcionario frustrado, enfermizo, susceptible, irritable y supersticioso. También se considera a sí mismo un hombre malo, aunque quede para el lector la valoración
última de tal juicio de valor. Oímos su voz, pero no la dirige a nosotros. Sus apuntes del subsuelo son como el mensaje encerrado en la botella de un náufrago perdido en la isla desierta de su propio mundo interior. Su vida y sus cuitas de amor son anodinas, mas él se consagra a planear continuamente venganzas de ofensas imaginarias, que lo hunden todavía más en su infelicidad.
En este antihéroe existencialista, padre de todos los antihéroes de la literatura moderna, cabe ver el reflejo del alma de Dostoyevski, que escribió estas páginas en un momento de crisis, trastornado por las muertes de su esposa y de su querido hermano, el hundimiento de su negocio editorial y el agravamiento de su adicción al juego. Asistimos en ellas a sus pensamientos sobre la ley natural, el sentimiento de culpa, la fe, el racionalismo o el libre albedrío, preocupaciones características del autor ruso, por lo que esta obra es clave para comprender textos posteriores, como Crimen y castigo, Los endemoniados y El jugador. La solución imprevisiblemente optimista, esperanzadora, del cristiano Dostoyevski al debate entre el nihilismo absoluto y la búsqueda incesante de Dios causó en Nietzsche «una alegría extraordinaria».
Ficha técnica
Editorial: Biblok
ISBN: 9788494662058
Idioma: Castellano
Número de páginas: 268
Tiempo de lectura:
6h 21m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 29/05/2017
Año de edición: 2017
Alto: 19.5 cm
Ancho: 12.5 cm
Especificaciones del producto
Escrito por Fiódor Dostoievski
Fiódor Dostoievski (Moscú, 1821 - San Petersburgo, 1881). Novelista ruso. Educado por su padre, un médico de carácter despótico y brutal, encontró protección y cariño en su madre, que murió prematuramente. Al quedar viudo, el padre se entregó al alcohol, y envió finalmente a su hijo a la Escuela de Ingenieros de San Petersburgo, lo que no impidió que el joven Dostoievski se apasionara por la literatura y empezara a desarrollar sus cualidades de escritor. En 1849 fue condenado a muerte por su colaboración con determinados grupos liberales y revolucionarios. Tras largo tiempo en Tver, recibió autorización para regresar a San Petersburgo, donde no encontró a ninguno de sus antiguos amigos, ni eco alguno de su fama. Su obra, aunque escrita en el siglo XIX, refleja también al hombre y la sociedad contemporánea.