París, (1622-1673). Molière, dramaturgo y actor, fundó al finalizar sus estudios de derecho una compañía de teatro donde comenzó a desarrollar su talento como actor, director y escritor. Su obras cultivaron una sátira mordaz que provocó gran malestar en estamentos poderosos como la Iglesia y concitó importantes apoyos como fueron los del rey de Francia. Móliere adaptó la comedia del arte a las formas convencionales del teatro francés, unificando música, danza y texto, poniendo especial énfasis en la comicidad e ironía.
Plauto (Sàrsina, 259/4 aC-Roma, 184 aC). Llegado a Roma en su juventud, dedicándose a diferentes tareas teatrales, a través de las cuales habría aprendido de primera mano el arte de la comedia. Ya desde la antigüedad se le han atribuido con seguridad veintiuna una obras, con las que alcanzó el éxito entre los romanos de su tiempo. Las más conocidas, por haber influido en los grandes comediógrafos europeos de todos los tiempos, son Psèudolus, Anfitrión, La olla, Los gemelos, El soldado fanfarrón y La comedia del fantasma.