Una mañana cualquiera, Josef K., joven empleado de un banco, se despierta en la pensión donde reside con la extraña visita de unos hombres que le comunican que está detenido -aunque por el momento seguirá libre-. Le informan de que se ha iniciado un proceso contra él, y le aseguran que conocerá los cargos a su debido tiempo. Así comienza una de las más memorables y enigmáticas pesadillas jamás escritas. Para el protagonista, Josef K., el proceso laberíntico en el que inesperadamente se ve inmerso supone una toma de conciencia de sí mismo, un despertar que le obliga a reflexionar sobre su propia existencia, sobre la pérdida de la inocencia y la aparición de la muerte. La lectura de El proceso produce cierto «horror vacui» pues nos sumerge en una existencia absurda, en el filo de la navaja entre la vida y la nada. Max Brod, amigo, editor y albacea literario de Kafka tras su muerte, conoció la existencia de la obra en 1914, pues Kafka, según su costumbre, le leyó algunos pasajes. Desde un primer momento quedó fascinado por la fuerza de la historia, por lo que insistió, como en otras ocasiones, en que se publicara, contra la habitual reticencia de su autor. Tras la prematura muerte por tuberculosis de Kafka en 1924, y a pesar de que el autor había manifestado en una nota su deseo de que todos sus escritos fuesen destruidos sin ser leídos, Max Brod decidió publicar El proceso años después. La presente edición recoge el texto íntegro y la ordenación de Kafka sin los expurgos y arbitrariedades de las primeras ediciones de Max Brod.
Ficha técnica
Traductor: José Rafael Hernández Arias
Editorial: Valdemar
ISBN: 9788477022985
Idioma: Castellano
Número de páginas: 400
Tiempo de lectura:
9h 32m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 17/01/2000
Año de edición: 2004
Plaza de edición: Madrid
Colección:
El Club Diogenes
El Club Diogenes
Número: 135
Especificaciones del producto
Escrito por Franz Kafka
Franz Kafka (Praga, 1883-1924) se interesó desde joven por la mística y la religión judía, que ejercieron sobre él una notable influencia y favorecieron su adhesión al sionismo. Su obra, que nos ha llegado en contra de su voluntad expresa, pues ordenó a su íntimo amigo y consejero literario Max Brod que, a su muerte, quemara todos sus manuscritos, constituye una de las cumbres de la literatura alemana, y se cuenta entre las más influyentes e innovadoras del siglo XX. En la línea de la Escuela de Praga, de la que es el miembro más destacado, su escritura se caracterizó por una marcada vocación metafísica y una síntesis de absurdo, ironía, lucidez y pesimismo.