Entre líneas, donde la realidad y la ficción se rozan. Manuela está a punto de descubrir que las palabras pueden tener vida propia. En una adolescencia marcada por una sensación persistente de no encajar, de quedarse siempre un poco al margen, viaja con su madre a la antigua casa familiar, en un silencioso pueblo de montaña. Allí, entre recuerdos olvidados y el polvo del desván, encuentra una vieja máquina de escribir Remington y los libros de su bisabuela. Lo que parece un simple hallazgo pronto se convierte en algo inquietante. Porque la máquina escribe sola. Y alguien, desde dentro, le habla. Christopher es un personaje incompleto, atrapado en una historia que nunca llegó a terminarse. Su autor, Elías, temió lo que había creado y lo dejó suspendido entre el papel y el olvido. Ahora, Christopher necesita a Manuela para cruzar el límite definitivo. A medida que la escritura avanza, también lo hace el vínculo entre ambos, en un viaje donde la literatura, la música y la amistad se entrelazan con la necesidad de ser visto, comprendido… y terminado. Porque hay historias que no pueden quedarse a medias. Y personajes que luchan por existir.