Joseph Conrad (1857-1924) nació en Berdíchev con el nombre de Józef Teodor Konrad Korzeniowski. Gracias a su padre, patriota polaco, poeta y traductor de Shakespeare, Conrad se inició en la lengua inglesa cuando sólo contaba ocho años. Huérfano y atediado, en 1874 partió rumbo a Marsella con el fin de hacerse a la mar. Tras un fallido intento de suicidio en 1878, desembarcó en Inglaterra, donde, durante dieciséis años, serviría en la marina mercante, un trabajo que lo llevó a tierras lejanas y le inspiró algunas de las obras maestras de la literatura universal, como La locura de Almayer (1895), El corazón de las tinieblas (1899), Lord Jim (1900) o Amy Foster (1901).
(Merton, Reino Unido, 1873 - Deauville, Francia, 1939) fue un prolífico novelista, poeta, crítico y editor. Nació en el seno de una familia artística, siendo su padre, de nacionalidad alemana, el autor y crítico musical Francis Hueffer, y su abuelo materno el afamado pintor Ford Madox Brown. En 1908 fundó la revista The English Review, en la que publicó los primeros relatos de D. H. Lawrence y escritos de Thomas Hardy, Henry James y H. G. Wells; colaboró además con Joseph Conrad, con quien escribió Los herederos (1901), Romance (1905) y La naturaleza de un crimen (1909). De su producción cabe destacar las novelas El buen soldado (1915) y El final del desfile (1924 - 28).