INTERVENCION CULTURAL- 9788496356122
Cuentan que la pequeña Harriet Thackeray, hija del novelista inglés Wiliam Thackeray, le preguntaba a su padre con consternación: "Papá, ¿por qué tú no escribes libros como NICHOLAS NICKLEBY?" Y es que, como apuntaba uno de los más importantes críticos de su época, Walter Bagehot, "no hay ningún escritor inglés contemporáneo cuyas obras sean leídas con tanto deleite por toda la casa, criados y señores, niños y adultos". Esta observación se ajusta estupendamente a NICHOLAS NICKLEBY, una de esas largas novelas por entregas que los lectores de Dickens esperaban con tanta avidez. Con avidez semejante pero sin íncómodas interrupciones podrá ahora disfrutar el lector contemporáneo de las aventuras y desventuras de Nicholas. La novela es, en primer lugar, un feroz ataque satírico contra las escuelas de Yorkshire de la época, donde los menores recibían un trato brutal por parte de individuos avariciosos y crueles, que habiendo demostrado su absoluta incompetencia en todo tipo de oficios y negocios sólo tenían como último recurso hacerse maestros. Es posible que el lector contemporáneo halle exagerada la descripción del Sr Squeers y de su escuela. No obstante, asegura el autor que es tan sólo el pálido retrato de una realidad suavizada a propósito para no ser tomada por imposible. Pero no es es esta una novela amarga. Junto a la vileza y mezquindad de algunos personajes, hay otros cuya generosidad y nobleza resultan tan irreales como los vicios de aquéllos. Y es que, en las novelas de Dickens, el humor que magníficamente impregna todas las páginas aun cuando se relatan los más tristes episodios, y el amor siempre triunfante por encima de cualquier mal designio, de cualquier circunstancia adversa o voluntad malévola, parecen estar ahí para recordarnos que la lectura, como la vida, debería tener siempre un
Especificaciones del producto
CHARLES DICKENS (Portsmouth, 1812 - Londres, 1870), el mejor cronista de los cambios que transformaron a la sociedad inglesa durante la época victoriana, tuvo una educación incompleta, que suplió con espíritu autodidacta. En 1836 aparecieron los capítulos iniciales de la que sería su primera novela, la quijotesca Los papeles póstumos del Club Pickwick, obra luminosa en la que ya se pueden encontrar las líneas maestras de su estilo, y que se convirtió en un gran éxito. A esta le siguieron otras novelas por entregas de enorme popularidad, como Oliver Twist (1837), Nicholas Nickleby (1838-1839) y La tienda de antigüedades (1840-1841). Poco a poco a su celebridad se le añadiría el creciente reconocimiento como gran escritor, con novelas monumentales como David Copperfield (1849-1850), Casa desolada (1852-1853), La pequeña Dorrit (1855-1857), o Grandes esperanzas (1860-1861). Cuando murió, era considerado el escritor más popular del planeta y un símbolo nacional para Inglaterra.
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